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La formación es una de las herramientas que ayuda a cualquier organización a ser más competitiva y productiva, desarrollando las capacidades y competencias de sus empleados. En un entorno tan cambiante y competitivo como en el que nos encontramos es fundamental planificar las acciones de formación que se van a llevar a cabo. De esta manera, el plan de formación de una empresa será la guía que integre todas las acciones que diseñadas para contribuir a alcanzar sus objetivos.

Por ejemplo, si una empresa se estanca y no se prepara para los cambios tecnológicos que rápidamente se están produciendo, seguramente su actividad se ralentice o acabe. En cambio, si la misma organización prepara un plan de formación para la empresa y capacita a sus empleados, no solo conseguirá adaptarse a los cambios y posicionarse en el mercado, sino que hará que sus trabajadores valoren la organización y su puesto de trabajo anteponiéndolo a cualquier otro.

¿Cuáles son los OBJETIVOS de un plan de formación en una empresa?

Los objetivos del plan de formación del trabajador variarán según la empresa y, además, se centrarán en las necesidades de los trabajadores.

Siguiendo el ejemplo anterior, cuando se extiende el uso de un software nuevo, los empleados deberán ser formados para adaptarse al cambio y seguir trabajando con eficacia. En este caso, el objetivo de RRHH será formar al departamento en cuestión en una nueva herramienta de trabajo y evitar la temida brecha digital entre trabajadores de diferentes generaciones.

¿Cómo hacer un plan de formación para la empresa?

Aunque un plan de formación precisa de un estudio profundo, puedes realizar una toma de contacto con los pasos que te indicamos a continuación, que van desde la detección de las necesidades de los empleados hasta la evaluación de las acciones.

Análisis de la situación de partida

Para empezar con el plan de formación de la empresa, analizaremos la situación actual de la empresa. Para ello, realizaremos un DAFO o FODA y evaluaremos el nivel de capacidades y conocimientos de los empleados para poder conocer cuál es el punto desde el que partimos.

Diseño del plan de formación empresarial

Una vez sepamos cuál es el punto de partida, estableceremos los objetivos que queremos alcanzar: mejorar las capacidades de nuestros vendedores, trabajar el liderazgo y la comunicación de la dirección, formar en el uso de las nuevas máquinas al personal de fábrica… Cada objetivo tendrá aparejado un kpi para medir las mejoras tras la formación.

Con la ayuda de expertos en formación laboral plantearemos una estrategia de formación que contenga las acciones formativas necesarias, un calendario de actuaciones para impartirlas progresivamente e hitos o fechas de control del proyecto. Siempre contemplaremos la opción de realizar correcciones, ya que durante la formación se descubrirán nuevos problemas o necesidades que desconocíamos.

Tras diseñar la estrategia, estableceremos el presupuesto. Una vez aprobado el plan, dará comienzo su implantación.

Gestión e impartición de la formación

Esta es la parte más concreta de la formación empresarial. En ella se especifican los destinatarios, los espacios y materiales necesarios, la duración, horarios, cronogramas, contenidos, modalidad (presencial, semipresencial u online) y escogeremos el proveedor que la impartirá.

Nuestro proveedor se encargará de llevar a cabo los diferentes programas formativos. Mientras, vigilaremos el cumplimiento del calendario de actuaciones y controlaremos que la asistencia y el aprovechamiento son adecuados. En caso de detectar ineficiencias, corregiremos lo necesario con la empresa contratada.

Evaluación de los resultados

Una vez concluida la formación, mediremos el desempeño de los trabajadores participantes con los kpi claves que definimos inicialmente para comprobar si las acciones han tenido éxito. Además de evaluar los resultados en términos cuantitativos lo haremos en términos cualitativos. No nos olvidaremos de la valoración de los empleados.

De esta forma comprobaremos si la formación ha sido rentable y útil para la empresa. También nos servirá para poder hacer cambios o tomar decisiones de cara a un futuro plan de formación empresarial.

La importancia de un plan de formación empresarial no reside tan sólo en la formación en sí, sino también en el valor añadido que se le otorga al trabajador. Los empleados valorarán lo que supone trabajar para una empresa que les desarrolla profesionalmente.

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