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Cuando una etapa termina, ya sea formativa o laboral, lo natural es entrar en la disyuntiva de hacia dónde marcar nuestra próxima ruta ahora que el camino que se abre ante nosotros ha dejado de ser el conocido.

Hasta ahora, las alternativas más recurrentes en caso de no encontrar trabajo pasaban por estudiar un posgrado, preparar unas oposiciones o dedicarse a aprender un idioma (sobre todo para los más jóvenes), pero no es ningún secreto que de un tiempo a esta parte, otra posibilidad ha ido ganando fuerza hasta convertirse en la elección estrella, esto es, hacer las maletas e irte a buscar empleo a otro país.

Lo que llama la atención de este tema no es el mero hecho de que trabajar en el extranjero se haya convertido en tendencia (el éxodo español ya es trending topic en nuestro país desde hace unos años), sino en cómo recibe la sociedad dicha tendencia. Para ser sinceros, hay que reconocer que esta realidad tiene connotaciones negativas, el hecho de tener que irte de tu país forzosamente ya impide en gran medida ser capaz de apreciar los beneficios de disfrutar de una experiencia laboral internacional. Afortunadamente la situación en nuestro país va mejorando poco a poco, pero al mismo tiempo esto se traducirá en que muchas personas que ven la estancia en el exterior como una obligación regresen a España. Lo que queremos transmitir hoy es que es importante que esta experiencia se empiece a ver como una ventaja de formación laboral y no como una situación obligatoria y temporal, y para convencerte de esto vamos a entrar un poco más en los aspectos positivos que tiene trabajar en el extranjero.

Uno de los beneficios más importantes que extraes de una experiencia de estas características viene a nivel personal, el hecho de salir de tu círculo de confianza y empezar una nueva vida en otro lugar te ayuda a conocerte a ti mismo, saber donde están tus límites y de lo que eres capaz de hacer, e implica un entrenamiento casi constante de tus habilidades sociales. Supone un empujón hacia la madurez y hacia el autoconocimiento que difícilmente experimentarás si decides no salir de tu ciudad.

A nivel formativo también supone una revolución, seguramente te encontrarás con métodos de trabajo distintos a los que conocías de la facultad o de tus empleos anteriores, lo que, además de traducirse en un punto de diferenciación positivo para ti con respecto al resto de tus compañeros de profesión, te ayudará a abrir la mente, mejorará tu capacidad de observación y estimulará tu imaginación, puntos básicos para convertirte en un empleado estrella en cualquier sector.

Por otro lado, el hecho de trabajar con compañeros de otros países te ayudará a configurarte una agenda de contactos internacional, algo que no solo es interesante (y mucho) para ti mismo, sino que también le puede resultar interesante a ese futuro empleador que te entrevistará cuando quieras regresar a España y te postules para conseguir un buen puesto de trabajo.

¡Estos son solo algunos de los aspectos positivos de una estancia laboral en el extranjero, pero deberían de ser suficientes para animarte a hacer las maletas e ir a descubrir por ti mismo los que faltan! 

 

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